La importancia de la ventilación cruzada

Ya estamos en verano y la ventilación cruzada puede ser nuestra gran aliada para combatir el calor. Gran parte del grado de confort de una vivienda viene dado por la temperatura interior, entre muchos otros factores, pero sufrir calor o frío en una vivienda puede mermar en gran medida nuestro bienestar.

El confort térmico en una casa es esencial para nuestra salud y para la regulación de nuestra propia temperatura corporal. Por ello, en zonas o épocas muy calurosas, muchas viviendas mal orientadas o con poca ventilación tienen que recurrir a soluciones que, medioambientalmente hablando perjudican a nuestro planeta, incumpliendo las bases de la lógica arquitectura bioclimática recurriendo muchas veces a «parches» como los aires acondicionados. La mejor forma de solucionar esto es de raíz: el diseño de la casa.

Es esencial un buen diseño de distribución para que esté bien ventilada, solamente conociendo los vientos predominantes del lugar donde vivimos, podemos prever cómo ventilar adecuadamente  las estancias, para que no quede aire estancado ni caliente dentro de la casa.

Por ejemplo, si vivimos en Madrid, sabemos que los vientos predominantes medios anuales son sureste y noreste como se indica en la fotografía:

https://www.meteoblue.com/

Por lo tanto, en la distribución de nuestra casa debemos prestarle especial atención a estas orientaciones y colocar estratégicamente las aberturas correspondientes, para conseguir una ventilación cruzada, eficiente y rápida.

En este mismo ejemplo de Madrid, las ventanas más importantes serían las sur/suroeste y enfrentadas a ellas unas ventanas más pequeñas y más altas orientadas al norte. Así conseguiríamos que el aire caliente que se posiciona en lo más alto (por diferencia de densidad) tenga la salida más fácil, al ser más pequeñas también crearíamos el llamado “efecto venturi” para que saliese el aire con más rapidez.

Así es como podemos refrigerar nuestra vivienda sin consumir energía, de esta manera conseguiremos un significante ahorro en los aparatos de refrigeración, además de una buena calidad del aire que diariamente respiramos en el interior de nuestras casas. Tenemos que ser conscientes de respirar un aire de calidad, no estancado o viciado que pueda perjudicar a nuestra salud o la de los nuestros.

 

Bioconstrucción es salud

La bioconstrucción tiene mucho que ver con nuestra salud, como bien hemos explicado en otras ocasiones, pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en espacios interiores, algunos más sanos que otros, por eso debemos de ser conscientes de todo lo que respiramos, las radiaciones que recibimos y los peligros que esto pueda repercutir a nuestra salud.

Para ser conscientes de ello solo nos tenemos que informar un poco, por ejemplo, de cuáles son los componentes principales de los productos y barnices de todos los muebles o materiales de nuestra casa, como los formaldehídos y qué es lo que provocan en nuestra salud.

O la cantidad de campos electromagnéticos a los que estamos expuestos en la mayor parte de sitios en los que pasamos mucho tiempo. O la importancia de la ventilación, para que no haya aire estancado ni humedad que condense y cree mohos y bacterias que respiramos y que son muy dañinos para nosotros.

Una vez ya somos conscientes de ello, debemos ponerle solución, pensando en la salud de todos nosotros, con un estudio previo de las necesidades de cada caso concreto, porque cada lugar tiene unas características, de orientación, luminosidad, ventilación, climatología, agentes externos contaminantes…

Para ello se ha de contactar con buenos profesionales que te asesoren a la hora de escoger materiales y tratamientos, principalmente siguiendo los criterios de la bioconstrucción, ya que no es solamente la ecología de los materiales que escojamos, es algo más holístico, por ejemplo, tener en cuenta que sean de km 0 y abundantes, que cubran la necesidad que buscamos, que sean agradables y no perjudiquen el medio ambiente etc

Por eso hacemos hincapié en el estudio de cada lugar, ya que contemporáneamente se ha perdido todo contacto con la tierra dónde vivimos, así como el aprendizaje de cómo estaban hechas las construcciones en dicho lugar según el clima y la materia prima cercana. Ahora se tiende a construir de igual forma en todos los lugares del mundo, como si tuviésemos las mismas necesidades de temperatura, ventilación o protección.

Es por ello que dichas construcciones afectan a nuestra salud y nosotros queremos animar a abrir más nuestra consciencia, al igual que se está consiguiendo en otros campos relacionados con la salud, como la alimentación o bienestar corporal.

La bioconstrucción nos ofrece un sinfín de posibilidades para crear ambientes interiores sanos, que minimicen al máximo los peligros de los que hemos hablado en los párrafos anteriores. Haciendo instalaciones biocompatibles, usando la geobiología para redirigir las energías positivamente, utilizando materiales en nuestros acabados que ayuden en la regulación higrotérmica y puedan absorber los COVs, sean antibacterianos y por supuesto trabajando una disposición de las estancias favorable a nuestro bienestar.

Tenemos el deber de hacer, poco a poco, nuestro mundo y el de nuestro planeta más sano y saludable, por ello la bioconstrucción es salud.

Qué es el radón y por que es peligroso?

Qué es el gas radón?

Es un gas radioactivo, procedente de la descomposición del Radio, presente en suelos graníticos, se origina naturalmente en el subsuelo de la tierra,  y tiende a concentrarse en ciertos espacios húmedos y con poca ventilación, como sótanos o plantas bajas, colándose por grietas, desagües, juntas de tuberías, pozos de agua o puntos de uniones en el suelo.

Hoy en día es la segunda causa de muerte por cáncer de pulmón después del tabaco, el 40% de los cáncer de pulmón son consecuencia del radón.

Dónde suele producirse en España?

El riesgo de gas radón es más elevado en las zonas graníticas como Galicia, Castilla y león, Toledo, Extremadura, Madrid y algunas zonas de Aragón y Cataluña.

Cómo podemos solucionarlo?

Primeramente, tenemos que medir y analizar la concentración del gas en nuestra vivienda o edificio y seguidamente estudiar las actuaciones pertinentes y trabajos previos en la base de la vivienda para impedir la subida de este gas desde el subsuelo.

Conclusión:

El gas radón puede ser peligroso, pero tenemos que tener en cuenta que es una emanación natural y es importante seguir unas buenas prácticas para que no nos afecte a la salud, tales como ventilar las zonas como el sótano o plantas bajas, o tener un indicador para ver los niveles de éste.

Se puede solucionar con buenos hábitos y un buen asesoramiento profesional.